(traducción por Aranzazu Corrales. Revisión por Dana Ginevro)

kausthub

Kausthub Desikachar, hijo y alumno de T. K. V. Desikachar, empezó a estudiar yoga cuando tenía nueve años. Hoy trabaja como yogaterapeuta para ofrecer soluciones eficaces para todo tipo de desequilibrios mentales, emocionales y físicos. Combina las enseñanzas del Yoga, el Ayurveda, los Vedas y la psicología moderna con el objetivo de empoderar a sus clientes en su camino de sanación, haciéndoles descubrir su propio potencial. Es reconocido por su conocimiento profundo de la tradición del Yoga y su capacidad pedagógica de explicar esas enseñanzas milenarias de manera accesible y adaptable en nuestra sociedad moderna.
El 5, 6 y 7 de mayo del 2017 da un seminario sobre la Anatomía Sutil del Yoga en Barcelona. El jueves 4 de mayo se harán consultas particulares de Yogaterapia abiertas tanto a practicantes como a no practicantes de yoga. Para más información puedes consultar la pagina www.yogadana.org o escribir a tallerconkausthub@gmail.com.  Kausthub es invitado anualmente por PranamanasYoga para impartir seminarios especificos a yogaterapeutas. En los siguientes enlaces puedes encontrar todos los seminarios y las formaciones que imparte a nivel internacional: www.khyf.net  o www.kausthub.com

En su camino para conseguir la aceptación de la sociedad en general, la Yogaterapia se encuentra en un lugar muy interesante en este momento. De ser una disciplina desconocida que estaba reservada a los santos que vivían en cuevas y montañas, el Yoga ha encontrado una aceptación tan formidable por personas de todo el mundo, hasta tal punto que desde el 21 de junio de 2015 son 177 los países que celebran el Día Internacional de Yoga. Sin embargo, a pesar de su actual popularidad, sigue habiendo muchos escépticos, que cuestionan su validez, sobre todo como una forma de sanación.

La principal de las razones de la resistencia son sus diferencias filosóficas con la medicina moderna, también conocida como alopatía. Hay muchas diferencias significativas entre estos dos sistemas y es importante entender algunas de ellas para tener una perspectiva más clara. Al tratar de explorar esto, es importante recordar que esta aclaración es sólo para entender las diferencias de enfoque, en lugar de concluir si un enfoque es mejor que el otro. Así que siga leyendo detalladamente con esa orientación.

Primero y ante todo, la Yogaterapia ve el humano como una multidimensionalidad, en lugar de sólo una estructura fisiológica que es controlada por un complejo mecanismo llamado la mente (o cerebro). Fundamental para el Yoga, es el concepto de prāṇa, que se puede traducir libremente como fuerza vital. El Yoga es de la opinión de que, aparte de otros muchos aspectos, es a través del flujo de fluidez de este prāṇa, que se establecen la salud y el bienestar. Y es de la opinión de que el prāṇa está influido por todas las múltiples capas de nuestro sistema, incluyendo estructuras fisiológicas, energéticas, mentales, emocionales y espirituales. De ahí que la enfermedad se considera más como un concepto holístico, en lugar de sólo uno biológico.

Sin duda, la medicina moderna no implica que la enfermedad es solamente biológica, sino que incluye aspectos psicológicos. Pero es con razonable seguridad que podemos suponer que la medicina moderna hace caso omiso de dimensiones tales como las estructuras espirituales y energéticas, especialmente en el contexto de la sanación, que también son parte de nuestra estructura global.

En segundo lugar, la medicina moderna tiene un enfoque que se basa en una intervención invasiva, mientras que el de la Yogaterapia es no invasivo.

Por eso, cuando algo va muy mal, la alopatía se manifiesta principalmente en uno de estos dos enfoques:  el primero de ellos es la cirugía, en la que se corta algo de la parte afectada del cuerpo y, por lo general, se reemplaza con el tejido o la carne de otra parte del cuerpo que es saludable. O se toma el enfoque alternativo de la guerra antibiótica, el cual es similar a la aproximación de una guerra de los tiempos modernos.

Cuando un país ha de destruir un problema creado en algún lugar por su líder o dictador, envía fuerzas especiales armadas con las bombas más pesadas para eliminar toda la ciudad o región en la que el dictador se esconde. Así el dictador muere… seguro. Pero, ¿qué pasa con los otros civiles que fueron asesinados?

Bueno, son daños colaterales. Vaya. Lo sentimos.

El enfoque de los antibióticos es algo por el estilo, ya que son tan fuertes que matan a muchas más cosas en la zona objetivo del cuerpo, incluyendo la bacteria que está causando el problema. Claro que salva vidas en muchos casos. No hay duda de eso. Pero también destruye otras cosas muy útiles. Asi que, en cualquier caso, la alopatía es un método invasivo.

Mientras que la Yogaterapia generalmente toma un enfoque probiótico no invasivo. Para enfrentar los problemas la Yogaterapia utiliza los recursos propios del cuerpo, como las piernas, los brazos, la respiración, la mente, la voz, etc., utilizando un proceso de práctica y desapego. Esto puede ser una limitación de la terapia del Yoga, ya que no puede abordar muchas enfermedades que necesitan una intervención más rápida o fuerte. Por ejemplo, la Yogaterapia no puede curar enfermedades como el cáncer, el VIH o el retraso mental. Sin embargo, puede mejorar considerablemente la calidad de vida de los que padecen estas enfermedades, y puede servir como un adyuvante después de las intervenciones médicas.

Otra diferencia significativa entre los dos sistemas es que la alopatía trata de encajar a todos en cajas compartimentadas, mientras que el punto de vista de la Yogaterapia es percibir a los individuos como seres únicos. La medicina moderna tiende a apoyarse en el método de normalización/estandarización. Ya sea en la determinación de los parámetros normales de entidades fisiológicas: ¿Cuánto se debe pesar? ¿Cuánto debe ser la presión arterial? ¿Cuál es el nivel ideal de glucosa en sangre? ¿Cuál debe ser el ritmo cardíaco? etc., o en la oferta de intervenciones para mantener los parámetros a su rango promedio de valores. Este enfoque se basa en los valores medios determinados por las herramientas estadísticas, principalmente debido a que la alopatía, básicamente, se refiere a todos por igual. Por lo tanto, las soluciones por las cuales se optan también están basadas en pruebas experimentales estandarizados, en condiciones controladas, generalmente con enfoque doble ciego.

Pero, ¿somos todos iguales? ¿Podemos todos caber en la misma medida?

Esta es la pregunta que plantea la Yogaterapia. Y también proporciona la respuesta. La Yogaterapia ve a cada persona como única, e incluso dice que experimentamos la enfermedad de una manera única. No hay dos individuos que experimentarán una enfermedad de la misma manera, incluso si es la misma enfermedad. Por lo tanto, no diagnostica ni prescribe el mismo método para todos los solicitantes. Tomemos el caso de dos personas con depresión y obesidad. Una podría tener depresión como la causa de la obesidad, mientras que para la otra la obesidad podría ser la causa de su depresión. Entonces, ¿cómo puede la experiencia de ambas ser la misma? Y por lo tanto, ¿cómo puede el enfoque para curarlas ser similar? Ésta es la singularidad del Yoga terapéutico, que considera a cada individuo como una entidad única, que tiene su propia experiencia individual. Por lo tanto los conceptos de autoindagación y autoevaluación son fundamentales en la premisa de la Yogaterapia.

Combine esto con la teoría de que el Yoga reconoce que cada uno de nosotros tiene una diferente constitución, cuya dominancia también se influye por diferentes parámetros como la edad, el trabajo, el género, la etapa de la vida, el medio ambiente, la dieta, las estaciones, etc. El resultado es un enfoque inteligente y, sin embargo, complejo y extremadamente sensibilizado al contexto de cada individuo, en lugar de un protocolo estandarizado.

Cuando se combina el concepto de autoevaluación junto con entidades intangibles tales como prāṇa, ¿cómo puede esto ser medido

La autoevaluación es esencialmente un fenómeno subjetivo y es único de la experiencia del individuo, especialmente en ese momento. Entonces, ¿cómo puede esto ser medido y mucho menos ser estandarizado? Esto, combinado con el aspecto más intrigante de prāṇa, que es palpable, pero no se puede medir. Todos sentimos la energía que fluye en nosotros. A veces nos sentimos con más energía, que en otras ocasiones. Sin embargo, ¿cómo podemos medir esto con un instrumento? Prāṇa es un aspecto esencial del Yoga y, si éste es rechazado, entonces estamos rechazando fundamentalmente el enfoque del Yoga.

Es por esto que no se puede llamar Yogaterapia si sólo se trata de protocolos estandarizados de práctica para todos, independientemente de sus diferencias. Va en contra de la propia filosofía de la Yogaterapia. Cuando se investiga la validez del Yoga basándose en la evidencia en protocolos estandarizados de Yogaterapia, no es más Yogaterapia. Y cuando se trata de prácticas individualizadas y únicas de Yoga, la investigación basada en la evidencia se convierte en inviable. Es por esto que todavía hay mucho escepticismo hacia la Yogaterapia en los tiempos modernos.

Entonces, ¿cómo hacer frente a este dilema?

La Yogaterapia tiene una solución, que ha estado siguiendo desde hace milenios. Pero antes de explorar esto, tenemos que reflexionar sobre otra pregunta.

¿Es la falta de pruebas, evidencia suficiente de que falta algo?

El hecho de que ciertos parámetros son inmensurables por los instrumentos de la era moderna, ¿es suficiente prueba de que no existen o que no importan? Si tal fuera el caso, nuestro mundo sería un lugar puramente materialista. ¿Cómo podemos medir el amor de una madre tiene a su hijo? O para el caso, ¿el amor que se tiene hacia su ser querido? ¿Cómo podemos medir la compasión que tiene un terapeuta para un terapeutizado? ¿Cómo podemos medir el afecto que un dueño tiene por su compañero doméstico (también conocido como mascota)? ¿Cómo podemos medir el grado de dolor que experimenta una persona cuando tiene una jaqueca? Sólo por el hecho de que estos no sean medibles, ¿podemos concluir que no existen?

Es más, ¿hay una medida estandarizada de la cantidad de amor que una madre debe tener por su hijo? ¿Hay un valor medio de la atención que un terapeuta debe ofrecer a su terapeutizado? ¿O un rango normal de afecto hacia una mascota que entre dentro de una escala cuantificable?

¿No son éstas, experiencias reales y subjetivas, que forman una parte tan importante de nuestra vida diaria? Pero entonces, ¿cómo sabemos que existen y son reales? Aquí es donde el enfoque de la Yogaterapia proporciona una respuesta. Los antiguos maestros de Yoga eran sabios e inteligentes. Ellos no rechazaban pruebas basadas en la evidencia. Pero ellos tampoco se limitaban a este enfoque para definir la validez de la realidad.

El Yoga ofrece tres métodos para definir/establecer una realidad: pratyakṣa, anumāna y āgamā.

Pratyakṣa es la percepción sensorial. Cuando un objeto está delante de nuestros sentidos y los sentidos son capaces de comprenderlo, entonces sabemos que es una realidad. Así, por ejemplo, vemos una rosa, la olemos y podemos tocarla. Sabemos que es real.

Anumāna es inferencia, donde medimos una parte y la proyectamos al conjunto. Por ejemplo, vemos humo y sabemos que hay un incendio. O cuando probamos un poco de agua de mar llegamos rápido a la conclusión de que todo el mar es salado.

Estos dos equivaldrían a lo que hoy llamamos un enfoque basado en la evidencia para establecer una realidad válida. Este enfoque no es nuevo y también ha existido desde hace mucho tiempo, sobre todo por las escuelas que eran puramente materialistas, tales como el Carvaka y las escuelas Lokayata. Al igual que la medicina moderna y la ciencia, eran de la opinión de que sólo lo que es visible o medible es real. Sin embargo, la escuela de Yoga y muchas otras fueron más allá y establecieron que nuestro mundo no sólo está hecho de materia, sino también compuesto por entidades inmensurables como prāṇa, la conciencia y lo Divino. Entonces, ¿cómo establecer esto como una realidad? Aquí es donde aparece el tercer método, conocido como āgamā.

Ᾱgamā se puede entender como la comprensión de la experiencia o el conocimiento intuitivo. Los seres humanos y, probablemente, otras formas de vida están dotados de perspicacia o intuición, que se define como la percepción, cuando estamos conectados a la luz dentro de nuestros corazones.

Se suele confundir el concepto de la intuición con imaginación o incluso alucinaciones. Son dos conceptos separados que no tienen nada que ver el uno con el otro. En realidad, se trata de un proceso de silenciar la mente y vincularnos más con el corazón. Y éste es el dominio en el que podemos experimentar todos los intangibles del mundo -el amor, el cuidado, la compasión, el prāṇa, etc. Y aquí es donde se pone complicado, porque la intuición no es automáticamente disponible para todos en todo momento. Es algo que uno tiene que cultivar y trabajar para poder adquirirlo, a través de la práctica del Yoga y la disciplina. Pero es posible. Y cuando se cultiva, abre las puertas a muchas percepciones que están más allá de los medios ordinarios de percepción.

Los yogi-s se basaron en gran medida en esta intuición, en su método de observación y diagnóstico, y no sólo podían ir más cerca de la raíz del problema, sino que también podían evaluar cómo evolucionar una práctica de Yoga. La intuición también puede dar una sensación al terapeuta de Yoga, sobre el estado emocional del solicitante de la terapia, lo que también debe tenerse en cuenta al evaluar el proceso de sanación. Esto es más relevante en un contexto de Yogaterapia, en lugar de en la medicina, ya que la Yogaterapia ofrece un proceso integral y holístico para la sanación.

Es por esta razón que los yogi-s del pasado fueron disciplinándose de forma continua en su práctica para poder permanecer conectados con sus corazones, de modo que disponen siempre de esta perspectiva intuitiva. Si se rechaza esta forma de percepción, entonces esencialmente estamos rechazando un aspecto muy fundamental del Yoga en el entendimiento de la realidad. Y por lo tanto no estamos más en el campo del Yoga.

La Yogaterapia de ninguna manera rechaza el enfoque basado en la evidencia para establecer la realidad, sino que nos anima a no limitarnos al método materialista medible. Nos anima a experimentar la luz en nuestro corazón para que la comprensión profunda y la intuición se conviertan en nuestros amigos en el proceso de sanación.

Como terapeutas de Yoga, es necesario desarrollar métodos de autodisciplina y práctica que nos conectan más con nuestros corazones, para que podamos desarrollar esta intuición como un aliado en nuestro trabajo y en el con pacientes con sufrimiento. Es entonces cuando podemos tener compasión, sentir su dolor, comprender sus capacidades y lo más importante conectar con ellos en la relación sagrada de un Yogaterapeuta y su alumno.

Otro factor a tener en cuenta es la probabilidad de que algunas cosas se demuestren a su debido tiempo. Es muy común ahora en el campo médico hablar de la vida útil de un fármaco. A menudo, el calibrado de un medicamento es de unas pocas décadas. Muchos de los medicamentos que se utilizaron en la década de 1950 y 60, hoy en día ya no son utilizados debido a que la evidencia que en este momento fue considerada valida, hoy en día ya no lo es.

Mientras que, por otro lado, métodos como la Yogaterapia -que no sólo dependen de las pruebas- existe desde más de dos milenios. Su vida útil parece haber sido más larga que cualquier método de intervención de la medicina moderna.  ¿Acaso eso no es suficiente para su validez?

Es el momento de apelar a una nueva forma de pensar para poder evolucionar. Es importante que los terapeutas de Yoga permanezcan abiertos para que sus métodos sean investigados a través de los instrumentos medibles de la ciencia moderna. Al menos siempre que sea posible. Y es igualmente importante para la ciencia moderna abrazar métodos de eficacia que están más allá del alcance de los parámetros tangibles.

Intuyo que, cuando esto suceda, trascenderemos nuestros propios límites y nos enfocaremos en buscar las mejores soluciones para la humanidad. En lugar de tratar de promover el predominio de un sistema sobre otro.