Por Natalia Calvente, profesora de yoga y fisioterapeuta.

Actualmente estoy realizando una Formación de Yoga Terapéutico con Víctor Morera y Grazia Suffriti. Esta formación es un sueño, ya que decido comenzar este camino por la motivación de llevar salud a los otros y a mí misma. A través de una lectura corporal física-anatómica y una entrevista para empatizar con la persona en su situación psíco-energética-emocional, se diseña una serie de Yoga parar tratar los síntomas en su conjunto y acercar a la persona a un estado de salud y a sus propósitos. El proceso me apasiona y resulta tremendamente humanizador.

En estos momentos experimento una práctica de Yoga diseñada únicamente para mi (aunque muy arquetípica), para las necesidades y características físicas, psíquicas, emocionales y energéticas del momento actual. Sin extenderme mucho comentaros que últimamente estaba siendo consciente de mí dificultad para disfrutar de lo cotidiano y de lo extraordinario, y que seguía embarcándome de tarde en tarde en una tormenta emocional ya conocida. Eso es precisamente el objetivo a mejorar con mi serie. Para ello el trabajo consiste en crecer desde dentro, dejar de ser la niña pequeña con su carencia, que le pide al mundo una solución.

Ya es momento de crecer, de soltar el pasado, incluso pudiendo crear un nuevo pasado si así lo deseo. Es momento de conectar con mis pasiones, que no es más que dejarme guiar por el corazón y de alimentar la alegría, fortaleciendo mi sistema inmune. Creyendo para crear.

Cuento con una práctica que me conecta con el disfrute, con la alegría. Una serie en la que me proyecto desde un lugar de verdad y paz en mí, descubriendo mi tesoro interior. Una serie que me enseña a levantarme en cada caída con la fuerza de una tierra que alimento con la luz de mi consciencia. Y todo esto y más, desde el disfrute.