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Dr. Jorge Carvajal es médico cirujano de la Universidad de Antioquia con 35 años de práctica clínica, docencia e investigación en el campo de los paradigmas médicos complementarios. Escritor y conferencista internacional, creador de la Sintergética, una propuesta de integración que enfatiza la complementariedad de los diferentes sistemas médicos y de Manos para Sanar, un sistema dirigido a la autogestión de la salud. Entre los libros que ha escrito destacan: “Por los caminos de la Bionergética”, “El arte de ser uno mismo” y “Amor, vida y medicina”.

Este año, será nuestro primer invitado del ciclo anual de seminarios Yoga y Medicina del Alma.

¿Cuál es tu visión sobre el Raja Yoga?

Yo creo que es el yoga más actual, es el yoga de la mente, el yoga del alma, que es la ciencia de la conexión entre la personalidad y una quinta esencia, una cualidad que va más allá de nosotros, que está en nosotros, nos incluye. Pienso que es una manera de tomar posesión plena del instrumento de la mente, haciendo el pleno ejercicio de la atención. Es una forma superior de todos los otros yogas, porque los integra y porque es especialmente útil en un contexto occidental.

Para mí, el Raja Yoga representa la gran ventaja de la integración en el campo mental, emocional y físico, por un lado, y por otro, la gran oportunidad de tender un puente desde lo personal hacia lo cósmico y hacia lo transpersonal.

¿Qué puntos claves te gustaría transmitir a los profesores de yoga?

Primero, que esto es una antigua ciencia, pero que es la ciencia del futuro, es decir que en este momento más que nunca tiene plena vigencia. Vemos que se derrumban las fronteras entre Oriente y Occidente, las investigaciones de la ciencia actual confluyen hacia la visión de los antiguos sabios, la ciencia encuentra la conciencia.

Segundo, la enorme necesidad que tiene Occidente de manejar el paradigma de la mente desde otra perspectiva, una perspectiva integral, de manejar el intelecto de tal manera que el intelecto no se disocie del corazón y no se disocie de lo espiritual. En ese sentido, un profesor de yoga está contribuyendo a generar una cultura de síntesis, que es la cultura de Acuario, una cultura hacia la cual vamos. Yo creo que el yoga como tal, como ciencia de la unión, es un camino extraordinario para darle a la humanidad aquello que realmente más necesita.

Tercero, los estimularía mucho, diciendo que a pesar de que vienen de la retaguardia de las propuestas más antiguas de la humanidad están realmente a la vanguardia, porque hoy más que nunca esa retaguardia de la sabiduría perenne está vigente como la necesidad muy actual de la humanidad.

Normalmente tu propuesta de meditación es una meditación guiada, ¿cuál es la razón de esta elección?

En primer lugar, porque en una fase inicial de desarrollo, no en una fase avanzada, necesitamos una muestra, necesitamos una guía, un inductor. En principio, yo no considero que una meditación guiada sea propiamente una meditación, sino que es una herramienta para llevar grupalmente a la gente a la meditación. En ese sentido, es una herramienta que crea un cauce muy profundo a través del cual hay un flujo de energía y conciencia mucho mas intenso, lo cual produce una atmosfera en el campo mental mucho más integrado; vibramos en la misma resonancia, en la misma frecuencia con las mismas palabras, que podemos inducir en otros momentos personalmente.

Para mí, una meditación guiada es un mapa, pero obviamente el mapa no es el territorio, una vez que la gente tiene un mapa va a navegar en el territorio de la conciencia de una manera más adecuada. Es una pequeña guía de inducción, para aquellos que quieren acercarse a la meditación.

En segundo lugar, porque la meditación con semilla, como es la meditación guiada, en la que siempre hay una temática en la meditación, se logra en el grupo, para que la gente no caiga en ese campo de  dispersión, que es lo que suele pasar en los inicios. En toda mi experiencia las meditaciones guiadas no son meditaciones sino guías hacia la meditación, pero son muy valiosas porque son un prodigioso inductor hacia la terapia meditativa individual o grupal, una terapia meditativa en la cual no tengamos una guía, una semilla o un cauce externo.

¿Cuáles son los aspectos terapéuticos que destacarías del Raja Yoga?

Lo primero: la salud es integridad y la práctica del Raja Yoga te lleva a la integridad, porque esa integridad está hecha de conexión entre los pares de opuestos, entre los diferentes chakras, entre el alma y la personalidad. El yoga es terapéutico en cuanto establece la armonía y la integridad, y la unidad que consiste en revelar que los pares de opuestos son realmente complementarios, que el conflicto y la fricción nos lleva a la unidad. Esa es la gran lección. Para ello, la  práctica del Raja Yoga propone que esta integración se haga a través del sexto centro, Ajna, porque es un centro de síntesis y como  centro de síntesis contiene algo de todos los demás centros.

Yo veo el Raja Yoga y sus métodos como una experiencia de síntesis en la que regresamos a la unidad desde la diversidad. Es comprender y lograr experimentar que toda esa expansión desarrollada por el ser humano en sus distintos estados de conciencia forman parte de una sola unidad, para saber cómo podemos regresar a esa unidad. Mantener la atención, firme, centrada en la luz del entrecejo es para mí una vía real y maravillosa para poder llegar a ese silencio interior que nos permite establecer las conexiones con todos los pares de opuestos y darse cuenta del paradigma de la síntesis.

Imagínate que eres un profesor de yoga, ¿que sería para ti una clase de yoga?

Sería una clase normal, en la que integraría el cuerpo con la conciencia de que el cuerpo es espiritual y cada postura del cuerpo representa una postura de la conciencia, que en cada movimiento podemos ver, si estamos atentos, una exteriorización del pensamiento y que en cada pensamiento, en cada silencio interno, tenemos una interiorización de todo un proceso de lo de dentro y fuera, todo ello para ir tomando conciencia del observador, aquel que ocupa la pausa, para que sea un espacio que facilite descubrir su presencia. Entonces, a mí no me importa el tipo de yoga que se haga, si es Hatha Yoga, Bhakti Yoga o Gñana Yoga, etc. A mí no me importa el método, porque el método es el hombre, y cada uno tiene su punto de partida. Yo, como profesor de yoga, no partiría de un método externo. Eso es un desastre, es cortar el vestido a la medida del profesor y no a la medida del estudiante. Yo encontraría su punto de partida en la propia dinámica del estudiante. En este sentido todas las vías de unión son igual de válidas.

Yo insistiría mucho en una cosa, en el para qué. Esto es muy importante, porque podemos hacer yoga para ser perfectos, para ser mejores, para ser superiores, pero podemos hacer yoga para ser lo que somos, y cuando se es lo que se es sirve; sirve a la vida, sirve al mundo. Así que hay un camino real del yoga que es un camino imperial, que es el camino del servicio. No importa lo que hagamos, si lo hacemos desde el Ser, ya estamos sirviendo, respirando, pensando, trabajando, viviendo, haciendo ciencia, arte, filosofía. Este el noble camino del medio, el noble sendero del medio que es el servicio.