fbpx
Saltar al contenido

Caso práctico: ansiedad (continuación del proceso)

Presentado por Elena Borrell, yogaterapeuta (Barcelona).
Contacto: elenaborrellbrito@hotmail.com

Víctor inició las sesiones hará casi un año a raíz de una serie de mareos que más adelante identificó como crisis de ansiedad.

Desde entonces nos hemos ido encontrando cada 2 o 3 semanas en una sesión en la que nos ponemos al día de su evolución, revisamos, re-enfocamos y probamos la práctica que será semilla de la nueva propuesta de rutina personal.

En las primeras sesiones que ya expusimos aquí, Víctor presentaba mucha tensión en mandíbula, cuello y hombros, muy poca presencia en el apoyo en pies y piernas, así como una respiración paradójica con mucha rigidez y tendencia a un pecho en inspiración, además se encontraba en una actitud muy reactiva y con mucho miedo y sensación de inestabilidad habiendo reducido su ámbito vital a lo más básico por causa de los acufenos constantes y el miedo a sufrir ataques de ansiedad en cualquier momento.

Iniciamos el trabajo con prácticas enfocadas en soltar esas tensiones tanto desde desbloquear arriba como descubriendo e integrando la descarga hacia Tierra siempre desde una cualidad de ternura y, cuando todo esto sucedió y fue comprendido e integrado encontramos el espacio y la disposición tanto física como mental para buscar la expansión de la respiración, para lo cual resulto clave la aplicación de la serie MOC PRANA y el suspiro.

La pauta de trabajo personal consistió en integrar en su rutina diaria prácticas cortas de entre 5 y 10 minutos que le sirvieran para reconectar con los objetivos planteados de soltar tensión enraizar y expandir la respiración desde la ternura. Para ello una práctica de MOC Prana en la mañana, coherencia cardiaca a lo largo del día y una relajación profunda en la noche sería el resumen de lo más destacado al inicio.

Esta experiencia aportó a Víctor la posibilidad de adoptar una actitud de observador ante las crisis de ansiedad residuales que aún se presentaban con lo que pudo ir gestionando éstas y salir airoso de ellas empleando la respiración.

Al cabo de varios meses, una vez la cubierta tensional de partida se fue disolviendo y el día a día de Víctor fue regresando a sus actividades cotidianas, laborales y familiares, las inquietudes y necesidades de Víctor evolucionaron desde lo más inmediato que había sido revocar las crisis de ansiedad hacia ahora la gestión del cómo se lo estaba viviendo, desde la impaciencia y la sensación amarga de que su vida se estaba reduciendo a tratar de recuperarse y nada más, junto con un aroma de ansiedad más suave ahora, en forma de un cierto desasosiego con un trasfondo de inseguridad y falta de confianza en la vida que no recordaba haber experimentado nunca antes y que relacionaba con la conexión con la vulnerabilidad vivida en los últimos meses.

Con este contexto, en las sesiones posteriores y siempre después de descargar cuello y mandíbula hemos ido trabajando el reforzar el apoyo, la estabilidad y la confianza incorporando prácticas más exigentes en los apoyos en piernas con equilibrio y una intención de que tras dejarse soltar hacia Tierra en una flexión, pudiera después disfrutar de la sensación de renacer con fuerza desde el soporte y estabilidad de Tierra y piernas.

Concretamente incorporamos la siguiente secuencia en su práctica personal de despertar, lo que le ayudaba a darle otro inicio al día.

Fuimos añadiendo movimientos de caderas y pelvis, buscando sensaciones de fluidez, conexión entre las dos cinturas y una aproximación a la alegría del baile y a la espontaneidad.

En una de las sesiones Víctor relacionó momentos de frio y tiritar con el inicio de algunas de sus crisis de ansiedad. Era como si el frio y su respuesta física de tiritar desatase una respuesta de pánico y ansiedad ante situaciones sin ninguna amenaza real ni imaginaria. Se estaba produciendo algún tipo de asociación inconsciente entre una sensación física y una respuesta de la amígdala que automáticamente estaba disparando el neurovegetativo con una reacción de pánico que además cursaba con una pérdida brusca de energía desde la zona suprarrenal. Con este motivo, y aconsejada por Víctor Morera, hemos incorporado en sus rutinas la práctica de bombeos occipital, temporal y frontal.

Con el tiempo y la observación amorosa a lo largo de sus prácticas nos hemos ido acercando de forma natural a las practicas más meditativas desde prácticas meditativas en la observación de las emociones hasta las prácticas de autocompasión, lo que nos ha sido muy útil como estrategia para aproximarnos a la aceptación y para comprender la opción de no salir huyendo, a todas las escalas, en una crisis puntual de ansiedad, así como en una gestión más vital como la del proceso que está transitando.

Finalmente, como un paso más en relación a esa impaciencia y amargura de sentir que su vida se había reducido a su cuidado de la ansiedad hemos ido cambiando el foco de forma suave y realista hacia aquello que le hace feliz, proponiéndole por ejemplo finalizar las sesiones escuchando la música que le gusta con el cuerpo; algo que Víctor a extrapolado a su día a día planteándose con ilusión retomar el trabajo de su tesis doctoral.

A continuación, os comparto la experiencia desde la visión de Víctor:

Me he acercado al yoga terapéutico para tratar un trastorno de ansiedad generalizada que padezco desde hace un año. Las clases han sido una ayuda fundamental para poder transitar por las distintas fases que he ido atravesando en este periodo, aportándome herramientas para las necesidades y estado de ánimo en cada momento – la falta de sueño, la negatividad, el nerviosismo, el miedo, etc-.

En este proceso me ha parecido fundamental aprender a observar y escuchar mi cuerpo, darle espacio y presencia en mi día a día. Conocer y tratar mi cuerpo, a través de técnicas de relajación y de control de la respiración, por ejemplo, han sido y son herramientas fundamentales para poder controlar mi ansiedad y relajar mi mente. Saber que cuento con el apoyo y seguimiento de mi yogaterapeuta y tener a mano los distintos ejercicios que me ha facilitado, y que puedo poner en práctica en cualquier momento, me está dando una gran seguridad en mi recuperación física y mental. Desde mi experiencia, creo que uno de los mayores beneficios de mi tratamiento ha sido hacerme consciente de las consecuencias físicas de la ansiedad, inseparables de las mentales, para así poder gestionar ambas.