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Pranamanasyoga, un modelo de yoga terapéutico.

El modelo de yoga terapéutico que hemos construido se sustenta en 23 años de experiencia personalizando prácticas de yoga para personas con problemas de salud.

Empezamos con una primera idea: el yoga se tiene que adaptar a la persona. Para adaptar y diseñar una práctica de yoga con un fin concreto, es necesario conocer a la persona, hablar con ella, formularle una serie de preguntas, observar su postura y sus gestos, comprobar su estado físico y habilidad en la realización de ciertas posturas y técnicas; en definitiva obtener los datos y conocimiento necesarios para elaborar una práctica.

El segundo aspecto que descubrimos era que debíamos tener en cuenta el tiempo y el ritmo de la práctica. La gran mayoría de las personas no disponen de más de media hora, incluso menos, al día, lo cual nos planteó el desafío de diseñar prácticas de media hora de duración, altamente útiles y eficaces, orientadas al objetivo demandado por la persona en relación con su salud.

En un principio, el enfoque fue muy biomecánico, pero la realidad nos mostró que, si bien para las personas jóvenes funcionaba en un alto porcentaje, no era lo mismo para personas de edad más avanzada, con poca conciencia corporal y con dolencias funcionales y crónicas.

Tuvimos que volver a leer y analizar desde otra perspectiva los textos clásicos del yoga para encontrar claves e inspiración. Una de estas indicaciones es que la salud está ligada al prana, o energía vital. Nos preguntamos cómo se podía detectar el tipo de prana afectado en la persona y qué necesitaba para armonizarlo. La experiencia nos mostró que las posturas elegidas debían cumplir una doble función: por un lado, movilizar y activar el cuerpo hacia el bienestar y por otro, quizá la más importante, que potenciaran y aumentasen la calidad de la respiración.

Lo cual, nos hizo profundizar en el conocimiento y observación del patrón respiratorio de la persona, para descubrir sus implicaciones en el conjunto corporal y en su contexto vital, explorando de esta forma diferentes posibilidades y combinaciones en la relación entre postura y respiración. El objetivo es liberar la respiración de las tensiones y actitudes que la encorsetan.

La experiencia nos ha enseñado que lo que más influye en la calidad y el ritmo de la respiración son las actitudes y maneras de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo, ya que afectan de forma clara la realización de diferentes técnicas y ejercicios de yoga.

Una parte de la eficacia terapéutica de nuestro método es detectar dichas actitudes y proponer que se hagan los ejercicios de otra manera. Les pedimos que se enfoquen en cualidades positivas, y que intenten hacerlo expresando esas cualidades cuando hacen los ejercicios. Por ejemplo, se les puede sugerir que hagan el movimiento con mayor ternura, o claridad y precisión, o con alegría.

Hacer la práctica de esa manera, lo cual puede trasladar a cualquier situación en su vida, implica que la persona tenga que desarrollar aspectos de sí misma menos frecuentes y por tanto un mayor auto conocimiento, lo cual es altamente terapéutico, porque posibilita que ciertas cualidades del prana puedan movilizarse y aumentar la energía general. También implica que la atención se dirija a un movimiento interno, más que en las formas y en las sensaciones físicas. Este movimiento interno, cuando se incrementa con la práctica, se utiliza para generar armonía en diferentes situaciones cotidianas.

Al tratar de buscar formas de potenciar la conexión interna y saludable de las personas, empezamos a utilizar las herramientas sutiles del yoga; como los pensamientos semilla, sankalpas, mudras, canto, visualizaciones y diferentes técnicas activas de meditación, introduciéndolas de forma respetuosa según las creencias, hábitos, habilidades y dificultades de cada persona, un proceso que se fue concretando en la propuesta que llamamos Movimiento Orgánico Consciente, MOC®, que explicado de manera muy sucinta consiste en una serie de técnicas y ejercicios ejecutados de manera muy concreta, con secuencias determinadas, según la cualidad de prana que se quiera potenciar. En la práctica, se busca incidir en zonas donde se queda bloqueada y congestionada la energía con mayor frecuencia, integrando la diferentes zonas corporales con el campo neuronal y el campo energético humano.

Las dificultades, los éxitos y sobre todo los fracasos, nos han enseñado que el yoga terapéutico es un proceso de constante aprendizaje, un viaje que como yogaterapéutas realizamos con las personas que tienen la motivación de ser partícipes activos en su propia salud.

A la hora de acompañar, apoyar y enseñar a las personas a desarrollar el potencial de auto sanación no hay recetas, tan solo referencias a los principios y enseñanzas de la tradición y de la propia experiencia del yogaterapeuta, de su capacidad de escuchar y generar las condiciones idóneas para que la persona aprenda y desarrolle su propio potencial de auto sanación.

La frecuencia entre sesiones va a depender de la capacidad, tiempo y otras circunstancias de cada persona. El formato puede variar y se puede proponer clases semanales, o bien entregar una serie de yoga para que la persona la realice en casa y que una vez al mes tenga una cita para revisar la práctica, realizar ajustes e introducir progresiones. La experiencia nos dice que un mínimo de cinco sesiones es lo adecuado para obtener resultados y que la persona alcance determinado nivel de compresión para saber usar lo aprendido.

Víctor Morera Siscar