Todo depende de la dosis (como decía Paracelso).

Decía Paracelso que ninguna sustancia es tóxica y que, a la vez, cada sustancia lo puede ser. Todo depende de la dosis. Decía también, el sabio alquimista, que solo existe una enfermedad y su nombre es congestión.

Ante las adversidades y enfermedades, reaccionamos bajo la creencia de la carencia. Solemos poner más atención en lo que nos falta, que en lo que nos sobra. El yoga ante los desequilibrios y enfermedades, se enfoca más en lo que nos sobra, que en lo que nos falta, de ahí todo el conjunto de técnicas y ayunos para limpiar y purificar el organismo como primera medida terapéutica o preventiva. Gran parte de las enfermedades modernas están causadas por aquello que nos sobra. Solemos retener y acumular, y nos cuesta y no está en nuestra educación soltar, aflojar y ponerse a dieta, no solo en cuanto a la alimentación, sino en cuanto a los hábitos, ya sean físicos, emocionales o mentales. Por ejemplo, para alguien con la costumbre de criticar, hacer dieta de críticas, le puede ser muy interesante.

Lo mismo ocurre en el cuerpo. Cuando se congestiona por falta de flujo de la energía, cuando se retiene, consciente o inconscientemente, cuando aparece el miedo, nos encogemos y empezamos a pensar en lo que nos falta, ya sean vitaminas, amor, aventuras, o cualquier otra cosa, en vez de reflexionar en los aspectos de mi cotidianidad que me producen la congestión. Uno se puede encontrar que le sobra exceso de control, seriedad, miedo o cualquier actitud que sea dominante en su personalidad.

Pensar en lo que nos falta es beneficioso para la economía de mercado, porque supone que tengo que comprar remedios y placeres. Este sentimiento de que nos falta algo, lo acompaña una sensación de carencia, lo cual tiene unas consecuencias terribles, porque la carencia sugiere que no estamos completos.

Ese pensamiento es una trampa, porque la biología es pura generosidad. De una semilla nacen millones de semillas. La biología en el cuerpo, en la naturaleza, en esta tierra es pura abundancia. Pero vivimos con la creencia de la carencia. Por eso tenemos carencia espiritual, afectiva, lo que produce una relación con la naturaleza de espolio y depredación. Se podría decir que la medida de nuestra pobreza radica en aquello que retenemos y no utilizamos. Este es a mi entender una de las raíces de los desequilibrios y sufrimientos en nuestro planeta.

Creo que ante la enfermedad o ante cualquier dificultad en la vida, sería conveniente pensar más bien en lo que nos sobra que en lo que nos falta.

Víctor Morera.