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Caso práctico: dolor lumbar causado por degeneración de las vértebras y osteoporosis.

Escrito por Carmen Martín, yogaterapeuta y tutora de la Formación en Yoga Terapéutico en Valencia.

El caso que voy a exponer es el de una mujer de 54 años de edad, casada, con 2 hijos de 20 y 23 años. Acude a mí consulta remitida por su traumatóloga.

Comenta que tiene dolor en la zona lumbar las 24 horas del día, con diferente intensidad, a pesar de la medicación antinflamatoria que está tomando. El diagnóstico médico es de aplastamiento de las vértebras L3, y L4 y la T12 soldada (no sabe cuándo se rompió). Ha llevado corsé durante 7 meses.

A los 46 años le realizaron una histerectomía (que le dejó una cicatriz importante) y como consecuencia ha desarrollado la osteoporosis que puede ser la causa de los problemas vertebrales.

Está haciendo rehabilitación pero, como comenta, con cierta desconfianza porque se ha hecho daño haciendo uno de los ejercicios.

Lleva casi un año de baja laboral, es peluquera y trabajaba con su hermana. Cuando le pregunto cómo vive lo que le está pasando, me comenta que su actitud es positiva. 

Su necesidad a satisfacer con la práctica de yoga es paliar el dolor y volver a la normalidad. Hasta hace un mes, mientras llevaba el corsé, no podía hacer nada en casa.

Lectura corporal:

Peso en el arco interno de los pies, rodillas en valgo, hombro derecho más bajo, cabeza ligeramente adelantada. Poco tono abdominal, tensión en el plexo solar, mantiene todo el tiempo la tripa apretada “para proteger la espalda”. Respiración superficial y torácica, tendencia a subir los hombros cuando inspira.

Primera sesión:
Comenta que aguanta poco de pie y tumbarse en el suelo le crea molestias, tiene mucha sensibilidad solo al contacto del suelo, así que empezamos el trabajo en sedestación sobre una pelota.
Hacemos las movilizaciones articulares de muñecas y tobillos, aflojamos la mandíbula. En cuanto al trabajo respiratorio, le enseño como inspirar sin esfuerzo y a expulsar activando un poco el suelo pélvico y el transverso del abdomen. De pie, le muestro su postura y como llevar la fuerza a las piernas para liberar la zona superior. Se siente muy motivada y le pido que practique este trabajo en casa hasta la próxima clase.

Segunda sesión:
Ha practicado lo que hicimos en la primera sesión, se ha comprado una pelota porque le ayuda a colocarse muy bien en la vertical. Le enseño la práctica que le he preparado. Siento que necesita ganar confianza, sentir que su cuerpo responde aunque tenga que moverse con mucho cuidado, le cuesta hasta levantarse y agacharse para ir hacia el suelo. Le propongo también una práctica para mejorar el desajuste entre las lateralidades. Se muestra muy motivada.

Tercera sesión:
Repetimos la práctica y ajustamos el ritmo para que la haga más despacio. Tiene molestias cuando se tumba en el suelo y le propongo dejar de hacer la práctica de lateralidades, porque la hace con miedo. Ha comenzado un tratamiento para romper las piedras del riñón y expulsarlas.
Continua muy motivada, comenta que está haciendo cosas que antes era imposible, como atarse las zapatillas. Le grabo una relajación para que la haga por la noche.

Cuarta sesión:
Probamos algunos movimientos nuevos que le ayudan a ganar confiabilidad. La intención es que vaya perdiendo el miedo a hacerse daño y la tensión que le crea. Quiere empezar a bajar el relajante muscular. Su respiración ha mejorado y su postura también. Está contenta porque el dolor a mejorado y cada vez puede hacer más cosas.

Ahora nos vemos cada 15 días para continuar con el trabajo.

Carmen Martín, Valencia
carmentuyoga@gmail.com