diversos autoresFormación en yoga terapéuticoNuestros alumnosYogaterapia

¿Cómo la formación en yoga terapéutico cambia la forma de dar las clases en grupo?

Es cierto que nuestra formación en yoga terapéutico se desarrolló para ofrecer herramientas que permitan atender las necesidades de las personas de forma individualizada. Pero, obviamente, la mayoría de nuestros alumnos sigue también impartiendo las clases en grupo. Sin embargo, como demuestran los testimonios que recogimos en uno de nuestros encuentros, hay un antes y un después de la formación, reflejado de forma visible en la manera de enfocar esas prácticas grupales.

Aquí una selección de las respuestas a la pregunta «¿Cómo la formación ha transformado tu forma de dar las clases en grupo?«.

  • Sé reconocer cual es la necesidad individual de cada alumno y, sobre todo, sé lo que no conviene a algunas personas.
  • A partir de la formación mis clases tienen una intención mucho más energética, a veces alcanzando la poesía.
  • Soy capaz de ver individualmente dentro del grupo. Reconozco más claramente los bloqueos respiratorios, las tensiones corporales e incluso las necesidades energéticas de las personas.
  • Ha cambiado mi manera de mirar y de ver las cosas. Recuerdo que menos es más: más suavidad y ternura, mayor precisión; menos exigencia y esfuerzo.
  • Tengo más en cuenta las dificultades de cada alumno y sé proponer ajustes, consigo dar pautas más específicas según la anatomía de la persona.
  • Creo que puedo ofrecer una práctica más saludable, realizada desde el autoconocimiento corporal, aceptación y disfrute.
  • He dado clases durante 10 años y el cambio después de la formación ha sido total.
  • He aprendido observar: el pequeño detalle es importante.
  • Busco la sencillez a la hora de crear la secuencia.
  • Sigo enseñando Vinyasa pero introduzco cosas aprendidas en la formación.
  • Siento más claridad y seguridad a la hora de establecer los objetivos de la práctica y tengo un abanico más amplio de herramientas para aproximarnos a ellos.
  • He incorporado las pautas y las herramientas que vimos en las series propuestas durante la formación, incluyendo ejercicios de MOC, tensegridad, priorizando ir hacia la relajación, trabajando zonas de resonancia, enfatizando ritmos respiratorios y conciencia corporal con los ejercicios de propiocepción.
  • Observo las compensaciones que hacen los alumnos, les planteo más preguntas, invito a reflexionar sobre su práctica, a indagar, a aprender juntos, a compartir.
  • Ahora tengo en cuenta el aspecto energético, incluso más que el físico. Me he «suavizado» y empatizo de otra manera con los alumnos. ¡Incluso cantamos!
  • Evido los detalles, la práctica es más suave y atenta. Me centro más en la intención y en relajar.
  • En mis propuestas, ahora con más suavidad y conciencia, he introducido los elementos como las posturas de tensegridad, trabajo con la cintura escapular, articulaciones o el canto de mantras.
  • Las prácticas son más holísticas, más espirituales. Utilizo herramientas de yogaterapia como el MOC, las visualizaciones, colores, sonidos, sankalpas. Menos es más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

tres − dos =