EL SENTIDO DE LA PRACTICA

Charla realizada por Víctor Morera durante la formación de yoga terapia. Enero 2013

 

 EL SENTIDO DE LA PRÁCTICA

Toda práctica empieza y termina en el corazón

La falta de amor es para mí uno de los principales obstáculos para la autosanación, y no porque no tengamos amor sino porque lo tenemos congelado; y lo tenemos congelado porque uno no se ha perdonado a sí mismo y a los otros, generando con ello sentimientos de culpa, de resentimiento, que en cierta manera vamos arrastrando.

La base de la infinita compasión es perdonarnos a nosotros mismos. Y perdonar tiene que ver con una profunda aceptación, un profunda certeza de que los eventos de la vida son, en realidad, eventos del alma; perdonarse supone entender que es el alma la que aprende. El aprendiz es el alma, es decir, aquello que también llamamos «el testigo», ese «yo» que desde mi niñez y mi adolescencia está observando todo aquello de lo que puedo hablar, …Todo lo demás es parte de la personalidad… es parte de esa vida en la que van ocurriendo «hechos». 

Desde la actitud del aprendiz puedo empezar a encarar lo que ha acontecido en mi  vida, y tomar la vida como un campo de aprendizaje. Preguntarme, sea lo que sea lo que me suceda: «¿puedo aprender de esto?» Y así, ser aprendiz de la vida.

El camino del yoga, en este sentido, nos da la fuerza y claridad interior para que encaremos la vida como aprendices y no como víctimas. Para que el amor sea más fuerte que el miedo.

Pero, claro, todo lo que está grabado a fuego más allá de lo cognitivo y lo consciente , eso se va a rebelar. Los dinosaurios van a salir. Todos los metaprogramas que yo no percibo van a aflorar y me van a hacer un boicot. Y ese boicot normalmente se manifiesta en el plano psicofísico.

Hay que respetar el proceso, ya que lo único que nos fortalecerá en última instancia es poder aceptar, realmente y cada vez más, aquello que ocurre.

Eso es el Purusha: aceptar; mirar las cosas desde la conciencia  testigo. Así le quitamos importancia cada vez más a lo que cambia, a lo que sería ese juego de la Prakriti, la materia y nos identificamos cada vez más con aquello que es el Purusha.

Porque cuando nos vengan las pruebas de verdad, nuestra única fortaleza va a ser la capacidad que tengamos de identificarnos con el testigo, de decir «yo soy esa conciencia». La capacidad de haber desarrollado una fe profunda: en uno mismo, en una religión, en algo más grande que nosotros mismos. Esa capacidad es la que me dará la fortaleza para aceptar las cosas tal y como vengan, y aceptar no significa resignarse, y tampoco significa no actuar: significa dejar de sufrir y de pelearme con la vida.

Toda nuestra práctica, en realidad, está encaminada a ello.

Es bonita la lección que nos da Antonio *en ese sentido. Porque Antonio, a partir de su experiencia,  ha encontrado lo esencial. Y si eso se hace cada vez más presente y más real en mi vida, esos son los instrumentos que tengo.

Detrás de cada práctica de yoga que hacemos aquí está implícito todo lo anterior: en forma de pensamiento semilla, en forma de respiración, en forma de actitud….eso es lo que le da sentido a la práctica lo que la diferencia de una fórmula, de cambiar una píldora por una sesión de ejercicios físicos.

Aquí lo que intentamos cultivar es la conexión, cada vez mayor, con eso que somos realmente.  Y  lo bonito es que al creerlo, lo estoy creando. Y al crearlo y recrearlo y volverlo a recrear, vivo en el «recreo» de la vida… y entonces empiezo a jugar. Y cada vez soy más niño, no en un sentido pueril, sino en el de comenzar a diluir las cosas del ego, de la importancia personal, de la identificación con lo exterior, con aquello que «me hace pesado», con el pasado, y el futuro, todas esas cosas…Y si la práctica no nos lleva a eso, realmente, no estamos conectando con el corazón de la práctica.

Pero la práctica tiene un colorido propio en cada uno de nosotros, y por tanto cada uno tiene que encontrar y expresar el suyo. No hay modelos para todos. Y para no engañarnos, la pregunta es: ¿cada vez tengo más capacidad de aceptar los reveses de la vida, de aceptar al otro, de no juzgarlo, de quererme más, de aceptarme profundamente? ¿Cada vez le saco más jugo a la vida? 

Como profesores tenemos esa responsabilidad: la de transmitir la fuerza del corazón, y transmitirla a través de un movimiento de brazos, a través de una respiración, a través de un âsana, a través de un gesto. Eso tiene que salir por cada poro de nuestra piel, para poder transmitirlo, para que âsana tenga contenido. Para que la música que desarrollamos empiece a tocar el alma del otro. Es decir, en definitiva, que cada clase, que cada práctica nos toque el alma… o el corazón.

Si mantenemos esa intención dejaremos de vernos tan solo como cuerpos físicos, y nos percibiremos como almas en un proceso de aprendizaje. La transmisión milenaria del yoga nos da las herramientas que te llevan hacia ahí. Y ahí, cuando estás completo, tienes SALUD. Acordaos de cuando Grazia os describía lo que era la salud: salud significa espacio. Y el espacio está representado en nosotros por el éter , en el quinto centro,  la quintaesencia del ser humano que se produce cuando somos creadores, por un proceso de purificación de limpieza, que es lo que significa Vishuda.

Aún estamos en proyecto como seres humanos… aún estamos en un estado   diafragmático-compulsivo. Pero hacia allá vamos, con toda nuestra humanidad.

Transcripción: María Riera

Corrección de estilo: Luisa Cuerda

*Antonio es un alumno que ha sufrido un ictus.

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