Un médico de la conciencia

Una vez recibí en mi consulta a un agricultor en quien pude advertir un proceso inflamatorio bastante marcado y delimitado, desde los codos a la punta de los dedos. Sentía un dolor intenso a pesar de los esteroides y antiinflamatorios adicionales. Después de tres visitas a un centro hospitalario, buscó ayuda complementaria. Sus exámenes de laboratorio confirmaban un proceso autoinmune, sin estar claro de qué tipo.

Mi experiencia como médico naturista me hizo recordar algunos planteamientos terapéuticos que iban desde la orientación trofoterápica, pasando por la fitoterapia, geoterapia y hasta alguna técnica hidroterapeútica para ayudar a calmar el dolor y poder ayudarle a revertir su cuadro.

Mi experiencia como médico de la conciencia me obligaba a buscar dentro de las causas de este proceso no solo la punta del iceberg, sino lo que se escondía debajo del océano, para recordar que lo subjetivo de la enfermedad suele ser tanto o más importante que lo objetivo.

La impresión, la relación y el contacto con el paciente me permitió descubrir en las preguntas que le hice que no se veía ni se hablaba con su padre desde hacía cinco años, por una vieja disputa. Le compenté que la enfermedad que estaba padeciendo era una autoagresión, que así como se manifiesta en lo objetivo ó bioquímico ó físico se refleja como en un espejo en lo subjetivo, en lo holográfico, en lo sutil y que tenia que terminar ya con esa vieja  rivalidad con su padre, habiendo llegado el momento de perdonar.

Era  tan evidente la sorpresa que se reflejaba a través de los ojos agrandados del paciente, porque él se preguntaba que tenía que ver un  dolor tan intenso en sus brazos edematosos y enrojecidos con el perdón  a su padre que le estaba sugiriendo, además de los consejos  terapéuticos naturistas.

Pasaron siete días y volví a ver a este paciente, que no presentaba ningún rastro del proceso inflamatorio intenso. Me comentó que cuando vino a consulta la primera vez no entendía lo que yo quería decirle y  que se durmió esa noche pensando en lo que habíamos conversado. Al día siguiente muy temprano, tocaron la puerta de su casa, al abrir se vio cara a cara con su padre. En ese momento no atino a decir nada, solo los recuerdos de lo que conversamos durante la consulta acapararon su conciencia y no atinó a más que abrazar a su padre y pedirle perdón, llorando como un niño, siendo esto reciproco.

Desde ese momento su  proceso inflamatorio comenzó a disminuir rápidamente hasta ceder totalmente y no dio tiempo a realizar el tratamiento naturista. Me preguntó si lo tenía que hacer a pesar que ya se encontraba  bien.

Hay muchas preguntas que salen de esta experiencia, como poder  acercarnos a lo subjetivo de toda enfermedad, saber qué hilos de la conciencia se movieron o se conectaron para que el padre del paciente visitara a su hijo después de cinco años al día siguiente de la consulta donde se habló de la necesidad de la reconciliación. ¿Es la conciencia  el hilo conductor de ese campo R del cual hablan los físicos  cuánticos? ¿Es el corazón, como lo señala la tradición y lo reafirman las investigaciones más avanzadas, el lugar donde mora el  alma y se asienta la conciencia?

El corazón, desde el punto de vista mecánico, late unas cien mil veces al día y cuarenta millones de veces al año. Durante la vida el promedio de cualquier mortal es capaz de producir casi tres billones de latidos cardiacos e impulsar más de 7 litros de sangre por minuto a través de todo el cuerpo, además de transportar 370 litros de sangre por hora a través de un sistema vascular, que si se extendiera alcanzaría dos y medio veces la superficie de la tierra.

 El corazón desde el punto de vista energético es un director de orquesta sensible a las notas musicales de nuestras emociones. En medicina empezamos a aprender que la paz es terapéutica que el amor es sanador, que la irritabilidad, la impaciencia y el miedo son
algunos de los venenos mortales que ingerimos en nuestra dieta diaria, peor que el azúcar blanca, los enlatados y las grasas saturadas.

Por psiconeuroinmunoendocrinología se conoce que las emociones negativas producen radicales libres, es decir bombarderos que están afectando y rompiendo las membranas de las células, que estas mismas emociones negativas pueden producir alergias o también una parálisis del sistema inmune y que por el contrario las emociones positivas, una simple sonrisa o una simple caricia pueden cambiar el pronóstico de cualquier enfermedad.

Durante las primeras semanas de vida fetal, un conjunto de células cardiacas empiezan en forma espontánea a latir armónicamente. Parece ser que la energía del corazón materno contenida en ondas sonoras primarias guardan la información que permite el inicio de la música que marcará el paso de nuestra vida. Esta música generada por nuestro  corazón mantiene una frecuencia de 70 y 80 tonos por minuto.

Las investigaciones muestran que el sonido del latido cardiaco emitido en una guardería infantil reduce en un 55% el llanto de los recién nacidos y que se mejora significativamente el dolor en niños quemados cuando se les hace escuchar una grabación del corazón de sus madres.

La cardioenergética, que se nutre de la psiconeuroinmunología, laneurocardiología y la física cuántica sostiene que es el corazón y no el cerebro el intermediario sutil y profundo de nuestros pensamientos, sentimientos, temores y sueños más básicos. Por ello el corazón se convierte en nuestro cerebro mayor o nuestro cerebro afectivo.

La neurocardiología, que es la ciencia que estudia al corazón como un órgano neurológico, endocrino e inmunológico, ha encontrado algunos hallazgos interesantes, como que los neurotransmisores que se encuentran en el cerebro han sido identificados también en el corazón, estableciéndose una relación neuroquímica y electromagnética directa entre el corazón y el cerebro mas allá de las simples conexiones neurológicas que se sabe existen entre ambas. El corazón ejerce a través de las hormonas, los neurotransmisores y el campo R (campo energético relacional) tanto control o hasta más sobre el cerebro, como este ejerce sobre el corazón.

Desde el punto de vista físico se sabe que el campo electromagnético del corazón es 5.000 veces más potente que el campo  magnético cerebral, además que esta energía viaja de manera sutil y no local (teorema de Bell). Los instrumentos de interferencia superconductora cuántica, los magneto cardiogramas y los magneto encefalogramas que miden los campos magnéticos fuera del cuerpo muestran que el corazón genera unas 50,000 fentoteslas.

El promedio de  la frecuencia normal de la actividad eléctrica cerebral se encuentra entre 0 y 100 ciclos/seg., siendo la mayor actividad entre 0 a 30 ciclos/seg., mientras que la frecuencia cardiaca normales de 250  ciclos/seg. Y si tenemos en cuenta el fenómeno no local de la energía, el corazón se convierte en el receptor y emisario más poderoso de esta energía.

Un sentimiento de amor impersonal o lo que las escuelas de la tradición llaman PUREZA DE MOVIL o de los motivos, dan lugar a cambios en la electrofisiología cardiaca que tiene un efecto armonizador sobre todos los ritmos corporales hasta el punto que para los investigadores del Instituto Hearth Math, el corazón puede ser considerado como un  oscilador eléctrico maestro.

En la consulta diaria con el paciente no debe primar la relación cerebral sino la del corazón, ya que a través del amor impersonal, se está favoreciendo que el campo electromagnético del corazón del terapeuta envuelva al paciente y haga conexión con su centro, es decir con el corazón del paciente, que permita ir mucho mas allá de la relación médico-paciente de las escuelas clásicas de medicina y ser  más fácil la conexión con lo subjetivo de su enfermedad. En otras  palabras encontrar la llave que nos permita abrir la conciencia.

Existe además una evidencia directa de que el corazón requiere  neurohormonalmente una constante actualización ambiental del cerebro a fin de organizar la energía corporal. Después de la contracción auricular se favorece la producción de una neurohormona conocida como
Factor Naturético Atrial (FNA), este péptido se comunica de forma directa no solo con el cerebro sino con el sistema inmunitario y sus conexiones llegan al hipotálamo, centro regulador endocrino que  participa en nuestro estado emocional; a la epífisis que regula la producción de melatonina que interviene en nuestro ciclo sueño-vigilia, en el proceso de envejecimiento y el nivel de energía en general. La actividad de la FNA del corazón influye en la hipófisis, tálamo y sistema límbico que constituye un centro importante de nuestra memoria, capacidad de aprendizaje y emociones.

Estos estados de amor impersonal, en los que se experimentan profundos sentimientos de conectividad y paz interior se asocian a una alta coherencia cardiaca que se registran en el tiempo como una disminución de la tasa de variabilidad de la frecuencia cardiaca. Este mismo estado es capaz de incidir voluntariamente sobre el grado de polimerización del ADN in Vitro, haciendo evidente su cambio en el estudio por espectrofotometría.

Para los investigadores en cardioenergética, Gary Schwartz y Linda Russeck, el corazón además de ser el maestro de los ritmos corporales,emite un complejo patrón de ondas que envuelven cada segundo todas las células del organismo. Este complejo patrón de ondas que representan la música de nuestro organismo no solo proporcionan oxigeno, nutrientes químicos a través de la sangre, sino también información térmica, acústica, de presión y electromagnética.

El corazón como un maestro de la economía distributiva da a cada órgano según su necesidad, distribuyendo materia, energía e información a través de pequeños corazones o glomus que como pequeñísimas bombas en la periferia del árbol arterial, dirigen selectivamente el flujo sanguíneo a todos los sistemas según su demanda.

El electrocardiograma puede registrarse en todo el organismo, de tal manera que si eliminamos los dispositivos electrónicos del ruido,  podemos percibirlo en el cerebro, en el abdomen de la gestante, encontramos su electrocardiograma portando, como a caballo y más pequeño el electrocardiograma fetal, en el cuero cabelludo podemos registrar el electrocardiograma portando en su seno la señal mas tenue del electroencefalograma.

Cuando experimentamos cualquier tipo de emoción odio, tristeza, pánico o resentimiento cambia el estado de coherencia cardiaca, aumenta la variabilidad de su frecuencia y con ella se induce desarmonia en los ritmos corporales. Debemos recordar que la enfermedad en síntesis no es más que la pérdida de los ritmos corporales.

La respuesta fisiológica de relajación tiene su correspondencia en una actitud de apertura amorosa que revela paz interior y permite bajar la descarga que sobre todos los sistemas orgánicos y en especial el sistema cardiovascular, ejerce el estrés como lo demostraron los primeros estudios del Dr. Herbert Benson cardiólogo y presidente del Instituto para la Medicina Mente- Cuerpo de la Universidad de Harvard.

En Cardioenergética se plantea la teoría de los «Sistemas Dinámicos de Memoria», están basados en las siguientes hipótesis:

1- Información y energía es lo mismo. Todo cuanto existe tiene energía, la energía está llena de información y está energía R (relacional) ó infoenergía almacenada conforma la memoria celular.

2- Lo que llamamos mente, conciencia o nuestras intenciones son realmente manifestaciones de energía que contiene información.

3- El corazón es el principal generador de energía R.

4- Debido a que somos manifestaciones de la energía R que llega flota y es enviada constantemente a nuestro sistema celular total, lo que somos y como somos no es más que una representación física de un conjunto recuperado de memorias celulares.

Esta memoria celular que los médicos naturistas lo experimentan a través de las crisis curativas o de vicariaciones regresivas o progresivas de la homotoxicología y de las continuas e impactantes experiencias de los pacientes transplantados del corazón que comienzan a percibir y adoptar comportamientos del donante como por ejemplo personas que solo apreciaban la música clásica pueden empezar a escuchar la música metálica que sus donantes disfrutaban. De alguna forma también pensamos con el corazón, por ello el corazón se convierte en un cerebro mayor o cerebro afectivo.

Esta creciente tendencia a recuperar el código del sentir y la reivindicación de la inteligencia emocional nos revela que para dar sentido a la existencia es necesario redescubrir el código del sentir, es decir el código del corazón.

Para el médico naturista es importante en el diágnostico y el tratamiento redescubrir este código del sentir o alcanzar la conciencia del corazón, existen 5 técnicas según Paul Pearsall,
psiconeuroinmunologo, que son: ser paciente, mantenerse unido, ser agradable, ser humilde, ser apacible; técnicas que no dependen de espacio ni de tiempo, simplemente Ser.

La antigua tradición transhimaláyica relaciona los centros energéticos mayores o chacras con los diversos reinos de la naturaleza empezando desde el primer centro (plexo coccígeo) se relaciona con el reino mineral, el segundo centro (plexo sacro) con el reino vegetal, el tercer centro (plexo solar) con el reino animal, el cuarto centro (plexo cardiaco) es el que le corresponde al reino humano.

La humanidad se encuentra dando el gran paso desde el tercer centro que es el mundo emocional a la conquista del cuarto centro que son los dominios del corazón o del amor. Algunos visionarios y meditadores representan al centro del corazón como una flor de loto de 12 pétalos que representan los 12 portales del alma, distribuidas en 4 triplicidades que son las bases del templo del alma:

1. Responsabilidad – Inclusividad – Parcitividad

2. Soledad -Serenidad – Calma

3. Desapego – Intuición – Sabiduría

4.Impersonalidad – Indiferencia – Libertad

La expresión de la luz del alma se da en nuestro corazón a través de 12 vibraciones, los llamamos pétalos o portales, pero son 12 corrientes de vida, 12 estados de conciencia que hacen parte de 12 virtudes. Cuando nosotros tenemos una buena acción, cuando servimos, estamos construyendo en materia más sutil, estamos aportando una piedra en la construcción del templo del alma. Es la construcción a través del dar, para que vivamos en la vida cotidiana según las leyes del corazón, que es en nuestro cuerpo la traducción de las leyes del alma.

Dr. Oscar Villavicencio Vargas