Instantes de plenitud

En el escrito anterior titulado, «Conciencia en la respiración»,  hacía mención a la comprensión de la naturaleza dual y cómo la podemos observar reflejada en la respiración.

Proponía que la práctica consciente en la misma, es un instrumento para transcender dicha dualidad.  

Este mismo concepto está contenido en la práctica de âsana.  En todas las series de posturas hay un juego dinámico entre dos polaridades como tono/abandono, contracción/expansión, apertura/cierre, con la intención de equilibrar y mejorar la vitalidad del cuerpo. 

Por otra parte, esta dinámica la podemos  realizar en las múltiples direcciones del espacio, que básicamente corresponden a la posibilidad de movimientos de la columna vertebral.

Podemos pensar que el movimiento corporal es un movimiento de la conciencia y que cada dirección tiene una cualidad energética, que con la práctica cada persona se sensibiliza a sus efectos.

Y hay algo muy hermoso e intenso que ocurre cuando se sincronizan y se equilibran todos las direcciones, de delante y de atrás, de arriba y de abajo, de derecha y de izquierda: lo que ocurre es un movimiento en espiral en el eje central del cuerpo.  Cuando con la práctica se van armonizando  esos espacios, entre el futuro y el pasado, entre el oriente y el occidente, entre el cielo y la tierra, se produce una sincronización de todos los tiempos; instantes de plenitud.

Practicar yoga es trabajar con todos estos elementos, cuya  cualidad que los cimienta  es la «ardiente aspiración por la luz del alma

Victor Morera