La mayoría de las personas que están interesadas en las clases yoga pertenecen al grupo que tradicionalmente se define rakshana krama que quiere decir «protección», la fase en la que nos tenemos que preocupar al máximo de proteger y reforzar el nivel de energía que tenemos.
Se trata de la etapa vital que corresponde a los años entre los 25 y los 65, marcada por mucha responsabilidades laborales, familiares y sociales, elementos que influyen en desgastar y reducir la fuerza vital y a menudo generan problemas de salud. El maestro T.K.V. Desikachar decía que en esta fase de la vida respetar los niyamas que cita Patanjali entre los primeros componentes del yoga, es de extrema importancia como estrategia de mantenimiento de la energía vital y la salud.
Los Niyama son disciplinas personales, y están compuestas por saucha, samtosha, tapas, svadhyaya e ishvara pranidhana (YS_II.40-41-42-43-44-45). Una de las tareas de los profesores de yoga es poder transmitirlas a sus alumnos ayudándoles a entender que el yoga no es una disciplina física, sino un conjunto de medios y métodos que los pueden llevar a una vida mas plena y saludable.
Saucha es mantener la pureza, y a nivel físico se refiere a como nos alimentamos, como descansamos, si hacemos actividad física o somos victimas del sedentarismo, como utilizamos el tiempo libre… temas muy actuales ya que lo mas habitual es un estilo de vida que lleva cada vez mas a comidas rápidas y de escasa calidad, a muchas horas de ordenador, de coche, de televisión, a ritmos vitales a veces frenéticos, poco respetuosos de los ritmos naturales del cuerpo.
Pero lo mas importante de saucha son los pensamientos y la comunicación. Vivimos en una sociedad marcada por una actividad mental y unos estímulos sensoriales muy acelerados que nos exigen cuidar al máximo la cualidad de nuestros pensamientos a través de disciplinas como el yoga y las técnicas meditativas.
Al mismo tiempo la red de relaciones sociales e la que estamos inmersos requiere también un atento cuidado del aspecto de la comunicación. Hablar con pureza implica escucha, respeto, coherencia, y pureza de corazón.
Santosha, es cultivar el contentamiento, la cualidad de estar alegrándose y celebrando cada instante de la vida y todo lo que tenemos. Estar proyectando continuamente hacía el futuro nos desgasta terriblemente: tener que conseguir más seguridad, más dinero, mas éxito en el trabajo, que los niños crezcan bien, etc. genera un desgaste importante ya que nos estamos siempre proyectando hacia el exterior. Es importante conseguir que el momento presente sea lo mejor de nuestra vida. Y eso pasa por abandonar la queja y cultivar la valoración y el agradecimiento de todo lo que tenemos.
Tapas habla de disciplina y se refiere a la práctica de yoga que proponemos al alumno. Es muy importante saber transmitir su importancia, su valor y sobre todo el entusiasmo y el amor por esa práctica, a pesar de los obstáculos que puedan aparecer en realizarla. Es clave enseñar que los 15-20 minutos diarios que le dediquen están regando esa planta que es su alma, están estableciendo con continuidad un lazo con su lado mas luminoso y sabio, ese lugar desde donde, dice la tradición, se expande el prana vital.
Svadhyaya se refiere a un viaje hacia lo más profundo que hay en uno mismo. Un viaje es un descubrimiento. Un viaje es encontrarme con el imprevisto, con el cambio, con una intención, una dirección y luego tenerse que amoldar, cambiar de recorrido, fluir a través del aprendizaje. Es ese el viaje que tenemos que ayudar el alumno a sostener porqué en el camino del yoga aparecen paisajes siempre nuevos de uno mismo, y a veces no son los que estábamos buscando y pueden generar momentos de dificultad.
Ishvara Pranidhana nos habla de relajarse en la conciencia de haber realmente hecho lo mejor que podíamos hacer. Es aceptar que el resultado de nuestros actos no está solo en nuestras manos. Es esa sensación de: no soy perfecto, no busco la perfección, he hecho lo mejor que he podido, todo es perfecto tal como es.
Estos elementos creo que deben de estar en nuestras propuestas de yoga. Si no en nuestras tablas, tienen que estar al menos en nuestras palabras, en nuestras actitudes, en nuestra manera de conectar con los alumnos.