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Lo beneficioso vs. lo placentero. Reflexiones sobre las preferencias en la práctica de yoga.

Por Víctor Morera
Yogaterapeuta, fundador de Pranamanasyoga.

Una confusión bastante habitual es imaginar que determinadas sensaciones agradables van a producir en nosotros los efectos deseados. Incluso imaginamos que realmente los producen, sin verificarlo.

En una conversación con una persona, me comentaba que la práctica de yoga y la meditación que hacía a diario las disfrutaba mucho, pero que se había dado cuenta de que su respiración seguía siendo muy corta.

Le pregunté cómo era posible, ya que uno de los resultados de toda práctica que se prolonga en el tiempo produce una respiración más amplia de manera natural. 

Le sugerí que comprobase cómo era su respiración antes y después de la práctica. Si no cambiaba, podría ser bien porque la práctica en sí no era el medio adecuado para ella, o que la forma y actitud al hacerla eran un obstáculo. 

A los 15 días me comentó que se había dado cuenta de que hacía la práctica de hatha yoga con mucha autoexigencia, y que en la meditación se pasaba gran parte del tiempo fantaseando. 

Le diseñé una práctica en la que lo fundamental era que mantuviese una actitud benevolente en los gestos y posturas, y que la meditación la hiciera de pie durante solo cinco minutos. 

Al mes, me comentó que la práctica le producía mucha inquietud, la había dejado de realizar y había vuelto a lo que le gustaba. 

Le pregunté si había notado algún cambio en la respiración. Me respondió que se había olvidado de ella y que le parecía que estaba igual que siempre.

Me quedé reflexionando de lo poderoso que es el hábito sobre todo cuando esté nos resulta agradable. Mantenemos la ilusión y la esperanza de que vamos a conseguir cambios haciendo cosas conocidas aun a sabiendas de que no se van a producir.

Para ir a dónde no sé, tomaré el camino que no conozco.