Por Víctor Morera
Yogaterapeuta, fundador de Pranamanasyoga.
La esencia de la práctica del yoga es ayudar a la persona a recuperar la dimensión espiritual de la vida, hacia una sensación de mayor plenitud y unidad.
¿Qué es la salud desde el yoga?
Desde la perspectiva del yoga, la salud es un movimiento del organismo en búsqueda del equilibrio: una respuesta eficaz y de menor coste energético ante los estímulos externos e internos. Es, en otras palabras, la capacidad adaptativa del organismo y de la persona ante el cambio.
Esa capacidad depende en gran medida de la integridad de la persona. Y una persona es íntegra cuando hay coherencia entre sus pensamientos, sus sentimientos y su forma de actuar. Restablecer esa coherencia es, en gran medida, restablecer la salud. En este sentido, el yoga es una educación práctica que ofrece herramientas para:
- Generar pensamientos armónicos y lúcidos, porque los pensamientos son poderosos medicamentos.
- Crear estados de calma y paz, una respuesta de relajación que sirve de base para restablecer la salud.
- Abrir un espacio para vivir y cualificar las emociones, dándoles un sentido constructivo, ya que gran parte de las enfermedades tienen origen emocional.
- Habitar el cuerpo con ternura y vitalidad, desde una vivencia real del cuerpo y con el cuerpo. El sedentarismo, los hábitos alimentarios inadecuados y la respiración empobrecida son causa de muchos de los problemas que afectan a la columna vertebral y al sistema articular y muscular en general.
Los tres pasos hacia el cambio
Desde Pranamanasyoga proponemos un camino de tres pasos, basado en la filosofía del yoga, para recuperar y mantener la salud.
El primero es que cada uno se convierta en partícipe activo de su propia salud: que asuma su responsabilidad y ponga su energía en movimiento. Una responsabilidad sin culpa ni victimismo, entendida simplemente como la capacidad de responder desde una actitud de aprendizaje. El yoga implica precisamente eso: una actitud de aprendiz, de aprendices de la vida y de los acontecimientos que a cada uno le toca afrontar. Con esta actitud, incluso la enfermedad se convierte en una gran maestra.
El segundo paso es detenerse. Una pausa que nos permita ver dónde estamos, qué pensamos de nosotros mismos y qué imagen tenemos de nosotros y del mundo; qué pensamos de la enfermedad, del pronóstico. Estos pensamientos, aunque implícitos, son determinantes, porque actuamos según las ideas que tenemos de nosotros mismos. El yoga ofrece aquí un marco de referencia para recuperar un sentido más profundo de lo humano: nos ayuda a dar significado a lo que nos sucede y a cultivar valores esenciales, tanto para uno mismo como en relación con los demás. Son estos: no hacer daño, honestidad, generosidad, ecuanimidad y desapego de lo no esencial.
El tercer paso es ir cambiando de hábitos, introduciendo nuevas acciones en la vida diaria. Hay una imagen muy simple que ilustra bien lo que es un hábito: si se coloca una rana en una cazuela grande con agua, destapada, y se calienta el agua muy lentamente, la rana no salta; se queda y termina cociéndose. Algo parecido nos ocurre a nosotros: nos cocemos en nuestros propios hábitos, en nuestra propia salsa, sin darnos cuenta. Se calcula que la mayoría de nuestras enfermedades provienen de hábitos inadecuados. Por eso, cambiar los hábitos es restablecer el equilibrio, y restablecer el equilibrio es, sencillamente, recuperar la salud.
Este es, en el fondo, el sentido de la práctica: introducir un tiempo de yoga en la vida diaria significa incorporar un elemento nuevo capaz de cambiar el ritmo de cómo y desde qué enfoque vivimos lo cotidiano.
La respiración como centro
En el cuerpo, ese ritmo se expresa a través de la respiración y el latido del corazón. Y es precisamente la respiración el centro de los distintos métodos que propone el yoga para restaurar la salud: aporta vitalidad, prana, ayuda a calmar la mente y genera una respuesta de relajación esencial para el buen funcionamiento del sistema neurovegetativo. Además, mejora la circulación energética y orgánica, y ayuda a limpiar el cuerpo.
El corazón, origen y destino de la práctica
Las enseñanzas del yoga pasan, finalmente, por el corazón, porque la más poderosa de las medicinas es el amor. Lo que hagas, hazlo con amor. Respira con gratitud. Practica cada ejercicio con fuerza, pero también con la sensibilidad de la ternura. Sonríe, no por compromiso, sino porque escuchas a tu corazón.
Toda práctica nace en ti, en tu centro, y termina en ti, en tu centro. La salud, en el yoga, es el arte de entrar en uno mismo y armonizar los pensamientos, las emociones y el cuerpo en una sola corriente de vida y amor. Para lograrlo, el yoga cuenta con numerosas herramientas que actúan sobre estos tres niveles: meditación, visualizaciones, pensamientos semilla, sonidos, respiraciones y ejercicios físicosh