YOGA Y SALUD

Por Victor Morera Siscar

La esencia de la práctica del yoga es ayudar a la persona a recuperar la dimensión espiritual de la vida para estar en el código de la Unidad. 

Desde la perspectiva del yoga la salud es un movimiento del organismo en búsqueda del equilibrio, supone una respuesta  eficaz y de menor coste energético ante los estímulos externos e internos.

La salud es la capacidad adaptativa del organismo y de la persona al cambio. En el yoga, esa capacidad depende en gran medida de la integridad de la persona, y una persona es integra cuando hay coherencia entre sus pensamientos, sus sentimientos y su forma de actuar. Esa coherencia restablece en gran medida la salud. En este sentido el yoga es una educación práctica que da herramientas para:

  • Generar pensamientos armónicos y lúcidos: los pensamientos son poderosos medicamentos.
  • Crear estados de calma y paz: una  respuesta de relajación como base para restablecer la salud.
  • Un espacio para vivir y cualificar las emociones, dándoles un sentido constructivo: gran parte de las enfermedades son de origen emocional.
  • Una vivencia desde el cuerpo y con el cuerpo que ayude a habitarlo con ternura y vitalidad. El sedentarismo, los hábitos alimentarios, la respiración empobrecida, etc., son causa de muchos problemas relacionados con la columna vertebral y con el sistema articular y muscular en general.


El primer paso es que cada uno sea partícipe  activo de su propia salud, que asuma sus responsabilidades y que ponga su energía en movimiento. La responsabilidad sin culpabilidad, sin  victimismo, tan solo como la capacidad de responder en una actitud de aprendizaje. Yoga implica una actitud de aprendiz, aprendices de la Vida, de los acontecimientos que a cada uno le toca afrontar. Con esta actitud, la enfermedad es una gran maestra.

El segundo paso que te propone el yoga es que te pares. Una parada para que puedas ver dónde estás,  qué piensas de ti mismo y qué imagen tienes de ti y del mundo. Qué  piensas de la enfermedad, del pronóstico. Todos esos pensamientos implícitos son importantes porque actuamos  según las ideas que tenemos de nosotros mismos. El yoga brinda un marco de referencia para retomar un sentido más profundo de lo humano, que nos ayuda a dar sentido a lo que nos sucede, y desarrollar valores esenciales para uno mismo y en relación con los demás. Estos valores son: no hacer daño, honestidad, generosidad, ecuanimidad, abstenerse de lo no esencial.

El tercer paso es ir cambiando de hábitos, introduciendo nuevas acciones.

Una vez me explicaron de una forma muy simple lo que era un hábito: “si tu  pones en una cazuela grande con agua y abierta una rana, y pones a fuego muy lento a calentar el agua, la rana no salta y acaba cociéndose”. Realmente nos cocemos en nuestros propios hábitos, en nuestras propia salsa. Un 70% de nuestras enfermedades vienen de hábitos inadecuados, si cambiamos nuestros hábitos restablecemos el equilibrio y por tanto ayudamos a recuperar la salud.

Ese es el sentido de la práctica. Introducir un tiempo de yoga en tu vida diaria permite que introduzcas un elemento nuevo que a cambiar el ritmo de cómo y desde qué enfoque vives lo cotidiano.

En el cuerpo el ritmo viene expresado por la respiración y el latido del corazón. La respiración es el centro de las diferentes métodos propuestos en el yoga para restaurar la salud. Por una parte, aporta vitalidad, prana, ayuda a calmar la mente y produce una respuesta de relajación, que es esencial para el buen funcionamiento de todo el sistema neurovegetativo; mejora la circulación energética y orgánica y ayuda a limpiar el cuerpo.

Las enseñanzas del yoga pasan por el corazón, ya que la más poderosa de las medicinas es el amor. Lo que hagas, hazlo con amor, respira con gratitud, haz un ejercicio con fuerza y con la sensibilidad de la ternura, sonríe, no por compromiso, sino porque escuchas el corazón. Toda práctica nace en ti, en tu centro y termina en ti, en tu centro. La salud en el yoga es el arte de entrar en uno mismo y armonizar  los pensamientos, las emociones y el cuerpo en una corriente de Vida y Amor. Para ello cuenta con numerosas herramientas que tienen su incidencia en estos tres niveles: meditación, visualizaciones, pensamientos semillas, sonidos, respiraciones, ejercicios físicos.