Yogaterapia

Yogaterapia, entre la ciencia y el arte

Este es el primer artículo de una serie, en la cual me gustaría exponer los aspectos más importantes de la metodología que hemos creado en Pranamanasyoga en el ámbito de la yogaterapia. Entendemos por yogaterapia el arte de diseñar y enseñar prácticas de yoga personalizadas,  según el método que permite la adaptación de las herramientas de yoga a cualquier persona, independientemente de su estado físico, su edad y sus creencias.

El punto de partida

Desde el principio, el planteamiento que nos ha guiado para crear la metodología que voy a presentar, fue contestar a esta pregunta:  ¿cómo diseñar sesiones de yoga cortas (de media hora como máximo) y eficaces, que tengan en cuenta tanto la demanda concreta de las personas (es decir, cuál es el motivo por el que quiere la práctica) como su estado físico y vital?

Por una parte, hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas a la pregunta “cuanto tiempo quieres dedicar a la práctica diariamente” contesta “entre diez y veinte minutos”.

Por otra parte, las demandas son de muy diversa índole: desde mejorar y cuidar el cuerpo físico, reducir el estrés o calmar la mente hasta encontrar un sentido espiritual a su vida.

¿Para quién es el yoga terapéutico?

A diferencia de la imagen que habitualmente se da en las revistas, webs y demás medios de difusión del yoga – que muestran gente joven, flexible, delgada – las personas que acuden a las sesiones de yoga terapéutico son gente con una media de entre cuarenta y cincuenta años, la mayoría con poca flexibilidad, o con limitaciones físicas, algunas con obesidad. Para ellos ya solo sincronizar la respiración con el movimiento representa un reto.

El método de yogaterapia que hemos desarrollado está basado en nuestra experiencia y aprendizaje a través de todas las personas que han pasado por nuestras sesiones individualizadas. Personas con artrosis de cadera, con diabetes, con insomnio, con dolores de cabeza, con problemas de convivencia con los hijos, personas que están cansadas y apáticas, que tienen alergias, que han tenido cáncer, que han sido operadas de rodillas o de una hernia lumbar, que han tenido infartos de corazón… Y también todas las que después de muchas idas y venidas buscan calma y paz.

Una visión global del ser humano

Para todas estas personas y junto a ellas hemos creado nuestra manera de hacer y enseñar yoga. Una enseñanza individualizada que busca empoderar a las personas y potenciar su salud teniendo en cuenta la globalidad de la que estamos constituidos como seres humanos.  Esa globalidad que la Taittiriya Upanishad describe como cinco realidades interconectadas: el cuerpo físico, la energía vital o prâna, la mente sensorial, la mente del conocimiento y la realidad espiritual.

Para poder diseñar y enseñar prácticas de veinte minutos, que atiendan lo particular, es decir las necesidades concretas de las personas y a la vez su globalidad, necesitamos tres condiciones: saber escuchar, saber observar y saber comunicar.

Más allá de las herramientas

Desde un principio hemos tenido claro que el centro de toda terapia es el terapeuta. Que las técnicas y herramientas son medios, pero lo realmente terapéutico es el propio terapeuta. El yogaterapeuta es quien cualifica y da sentido a las diferentes herramientas, el que con su presencia sabe empatizar, conoce por experiencia los medios y sus posibilidades y sabe adaptarlos para que sean saludables para las personas.