Notas sobre respiración (III)

Continuando con los conceptos expuestos en el artículo anterior, recordamos de forma muy breve los elementos que hay que utilizar cuando la persona tiene un patrón respiratorio en inspiración: 

  • Exhalar en forma de suspiro
  • Exhalar y aflojar los músculos de la cara, boca y hombros principalmente
  • No hacer esfuerzo en la fase de la inspiración 
  • Experimentar que la caja torácica se cierra en la exhalación sin activar los abdominales.
  • Por último, experimentar la relación de la retracción de la musculatura de la espalda y las piernas, con la posición de la caja torácica y su influencia en el movimiento del diafragma.

Hay dos ideas fundamentales en nuestra metodología que usamos para facilitar la relajación de la caja torácica y por ende para incidir en el patrón respiratorio y psíquico.

Respirar desde las piernas

La primera idea que proponemos es que para relajar la parte alta del tronco y el cuello, la fuerza de las posturas sale de las piernas y de la correcta proyección de la columna lumbo-sacra.  Los movimientos se ejecutan poniendo fuerza en las piernas. Cuando las piernas no participan de forma activa en las posturas, las personas sacan la fuerza de la parte alta del tronco, ya que si la base está hundida, la parte alta del tronco se ve arrastrada hacia abajo, lo cual genera adaptaciones de esfuerzo y  tensión en la zona dorsal, cintura escapular y cuello, además de que el diafragma se moverá con más dificultad.  

Haz la prueba en posición de sentado. Comprueba la cualidad de la respiración cuando empujas suavemente los pies contra el suelo, tanto en inspiración como en exhalación, a diferencia de cuando dejas las piernas sin tono. 

En este sentido, propongo que los gestos y las posturas se hagan con tono en las piernas. Son prácticas en las que apenas intervienen los brazos, por lo que se tendrán que buscar diferentes formas de hacer las posturas y los movimientos, lo cual tiene una doble ventaja; por una parte, se perciben las tensiones y las debilidades, la forma habitual de hacer las cosas, y por otra, se empieza a tener una nueva propiocepción del cuerpo. Se genera neuroplasticidad, porque se hace de una manera creativa y con una actitud diferente de la habitual.

Movilizar la caja torácica mediante los variantes de âsana

Lo segunda idea práctica, es el uso variantes  de âsanas y adaptaciones para movilizar la caja torácica, en especial la parte alta de la misma. Se buscan posturas fáciles de realizar que faciliten una respiración amplia y relajada. La serie en general facilitará la exhalación, para que la persona aprenda a que una inspiración  amplia y sin esfuerzo solo es posible si hay una buena exhalación. Buscamos que las posturas elegidas vayan en ese sentido. 

Es importante que la exhalación sea pasiva. La idea es que la postura ayude a sacar el aire, más que la persona lo empuje hacia fuera, o que active desde el principio los abdominales.  

Es un detalle importante, ya que a muchas personas les genera mucha tensión asumir el control de su respiración. Posturas y dinámicas muy fáciles para que la personas vayan relacionándose con la respiración sin tensión y al mismo tiempo que experimenten los logros en amplitud y bienestar.  

Seguiremos profundizando en el siguiente artículo.