Aprender a suspirar. Notas sobre la respiración II.

por Víctor Morera

Continuando con el tema de la respiración en el contexto del yoga terapéutico y enlazando con el artículo anterior, en el que señalaba que la mayoría de las personas tienen una caja torácica en inspiración, en este artículo voy a señalar algunos de los métodos que uso en las sesiones de yoga terapéutico, para disolver y liberar el bloqueo en inspiración.

Aprender a suspirar

La primera clave, y para mí la más importante, es la exhalación en forma de suspiro. Para mi sorpresa he encontrado a personas que les resulta difícil suspirar de forma voluntaria.

En la respiración, la fase de la inspiración es la activa, en la que todo el cuerpo se abre. La fase de la exhalación es pasiva, en la que se produce la relajación de todos los elementos activados por la inspiración. Pero como ya expliqué en el anterior artículo, esto no sucede cuando hay rigidez en la caja torácica, la cual apenas se mueve.

Por ello, hay que ayudar a reducir el exceso de voluntariedad y de tono en la respiración y en el tórax, y el elemento más eficaz que he encontrado es el suspiro.

Empiezo con la persona tumbada en el suelo, boca arriba, con una manta o rulo en las cervicales. Lo importante es que el mentón esté perpendicular al cuerpo, sobre todo en caso de rectificación de la curva cervical. Los hombros bajos y los brazos ligeramente abiertos  y en rotación externa, las palmas de las manos hacia arriba, o sobre el pecho, para que perciba el movimiento.

Es importante que, en un principio. el suspiro se haga sin alargar la exhalación, ni activar los abdominales.

Cuando se ha interiorizado el suspiro, doy la indicación de que preste atención a relajar y aflojar con cada suspiro la cara, el cuello, los hombros y la espalda. Siempre intentando no activar la musculatura abdominal.

Esta actitud es la que le propongo que tenga durante toda la práctica, para favorecer la movilidad de la caja torácica, y alargar la exhalación, siempre de forma pasiva.

Inspirar sin esfuerzo

La otra indicación importante es que la inspiración se realice sin el gesto de coger aire. Les comento que permitan que el aire entre sin hacer esfuerzo.

Este tipo de respiración, en suspiro, junto con una inspiración relajada, tiene la ventaja de relajar la musculatura cervical implicada en la inspiración, que es la que en gran parte fija la caja torácica en posición alta y que tiene como consecuencia la rectificación del cuello.

Por último, exploro la relación de la musculatura de la cadena posterior con la caja torácica y su patrón respiratorio. Normalmente cuando hay retracción de los músculos de las piernas y de los espinales de la columna, al ponerlos en tensión, como por ejemplo en la postura de la escuadra, la caja torácica se pone en inspiración para compensar dicha retracción muscular.

Respiración durante la práctica del yoga

En las series de yoga es importante tener esto en cuenta y proponer en los asanas una primera parte de una exhalación pasiva, que permita la movilidad de la caja torácica sin una activación fuerte de la musculatura abdominal, sobre todo de los transversos.

Este tipo de respiración, busca ante todo quitar esfuerzo y sensibilizar la zona del pecho, que es la zona emocional y por tanto una zona muy somática, donde se manifiestan las patologías derivadas del estrés.

Ganar movilidad en la caja torácica y disolver el patrón respiratorio en inspiración es de los actos más saludables con el que podemos ayudar a las personas, ya que les favorecerá y ayudará su salud tanto física como psicológica.

En el siguiente articulo trataré de los elementos que hay que tener en cuenta en una serie de yoga para liberar este patrón respiratorio.