Yogaterapia

Yogaterapia, entre la ciencia y el arte. Comunicar.

Este artículo concluye el ciclo de las cuatro publicaciones dedicadas a explicar brevemente en que consiste la yogaterapia. Los títulos anteriores son:

Toma de consciencia

Una vez se ha escuchado y recogido la información de la persona, de su historia personal y de la lectura corporal,  atendiendo a su objetivo, para qué quiere la práctica, la siguiente fase consiste en crear los medios para que tome conciencia de sus tensiones y de los gestos que realiza de forma inconsciente. Nuestro objetivo será ofrecerle propuestas que sirvan para la autoexploración y el descubrimiento de otras formas de moverse, otras actitudes de relacionarse con el cuerpo, para ganar mayor conciencia y aprender a relajar las tensiones.

Desde mi experiencia, esto se consigue proponiendo movimientos muy simples, como mover la pelvis, o respirar de forma amplia y relajada; o sincronizar un movimiento con respiración, donde la persona pueda percibir sus limitaciones y a la vez experimentar su avances y las consecuencias globales que tiene mover un segmento corporal de otra manera.

Cuando logran acceder a una nueva manera de realizar los movimientos, sin tensión suelen comentar: “es como si descubriera mi cuerpo, o tengo la sensación de mayor libertad…”.

Durante esta fase, se ayuda a tomar mayor propiocepción, para que sea la persona la que vaya descubriendo con mayor intimidad su esquema corporal, sus gestos, su estructura somática y su patrón respiratorio, lo cual es fundamental para diseñar una práctica sólida.

El yogaterapeuta le ayudará a que perciba la conexión y relación con lo que vaya experimentando y descubriendo en su cuerpo, con las emociones más frecuentes,  actitudes y hábitos cotidianos, de manera que los pueda relacionar con sus síntomas y la manera de vivirlos.

Potenciar lo bueno

La propuesta, en el marco de la yogaterapia, es potenciar lo bueno, lo bello y lo verdadero de la persona, nunca desde el enjuiciamiento, ni luchando contra el síntoma.

Para conseguirlo, es necesario un acompañamiento progresivo y periódico en la medida y necesidad de la persona. Según mi experiencia, se necesita un promedio de unas seis o siete sesiones, durante un periodo de tres meses, para consolidar una primera práctica personalizada con sus adaptaciones y progresiones.

Al elaborar la práctica, los movimientos, posturas y ritmos respiratorios que propongamos, tendrán como primer objetivo inhibir lo máximo posible los gestos somáticos y las dominancias musculares. Para ello usaremos variantes de asanas y diferentes indicaciones respiratorias. Por ejemplo, si la persona tiene una respiración muy abdominal, con el abdomen prominente y sin apenas expansión de la caja torácica, se le puede proponer, en una postura de pie, que en la fase de la inspiración acerque una rodilla al tronco. Con este simple gesto se dificulta su patrón respiratorio, de respiración abdominal, y se facilita la expansión de la caja torácica.

Tres factores a tener en cuenta

Al elaborar la práctica tendremos en cuenta tres factores: lo que a la persona le gusta, lo que puede hacer y lo que necesita.

Lo que le gusta hace referencia a sus inclinaciones, aficiones y lo que le resulta fácil y atractivo. Por ejemplo,  si le gusta correr, cantar, o tiene facilidad para visualizar, o le gustan las manualidades o pasear por el monte, usaremos elementos que tengan afinidad con esos gustos al diseñar la práctica.

Lo que puede hacer se refiere a su estado físico del momento, su vitalidad y su salud en general. Por ejemplo, si tiene sobrepeso y le duelen las piernas, o tiene problemas de vértigo, esto condicionaría las posturas de pie.

Lo que necesita, hace referencia a los medios que el yogaterapeuta considera necesarios y saludables para ir hacia el objetivo que la persona se propone al hacer su práctica. Por ejemplo, una persona a la que le gusta y práctica el ciclismo, que en ese momento tiene problemas en el cuello, no está durmiendo bien y tiene bruxismo, cuyo objetivo es estar preparado para hacer una carrera de ciclismo, quiere mejorar su marca personal,  aparte de atender los músculos que participan en el pedaleo, que necesita reducir el bruxismo y relajar el sistema nervioso simpático, se le puede proponer algún tipo de meditación enfocada en reducir la tensión producida por la excesiva autoexigencia, o el miedo a la pérdida de su fuerza física.

Por último, en una hoja de papel se dibuja la práctica de forma clara y precisa para que la persona pueda practicarla en casa, ya que los efectos de la misma solo se consiguen con una práctica constante. La constancia, junto con cierto desapego a los resultados, son las actitudes esenciales en la práctica y yo diría en todas las actividades sanas de la vida.