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Los arquetipos del inconsciente colectivo: el bufón

Este es el último de los arquetipos y a la vez el primero. Es el último porque el sabio, la sabia, se vuelven alegres como niños, niñas, a los cuales les gusta hacer bromas y reírse de sí mismos. Y es el primero porque es la fuerza expresada en la curiosidad, en las ganas de experimentar, jugar y divertirse, sin planes ni preocupaciones, expresiones propias de todo niño y niña.

El bufón es la fuerza arquetípica que puede dialogar con los demás arquetipos y mostrarles sus sombras, primero porque se ríe de sí mismo, segundo porque lo hace con un carácter de alegría. Se relaciona sin juicios, y no emite opiniones propias sino más bien es un espejo alegre, juguetón y a menudo lo hace con mucha picaresca. Hay mucho de bufón en el pícaro. 

Este arquetipo se manifiesta en cada uno de nosotros como la fuerza vital que nos invita a gozar de la vida, a transgredir los límites y las normas, a vivir con intensidad el presente.

Este arquetipo se ve reflejado muy bien en la novela picaresca española y en muchos cuentos, en especial en aquellos cuentos o historias hechas para dar una enseñanza en los lectores.  Es el caso de las historias de Mula Nasrudin, usadas en la tradición sufí. 

Un tipo de humor irracional, que al mismo tiempo que nos hacer reír, nos refleja comportamientos y actitudes habituales.

Seguro que conoces a personas que como se suele decir “son la alegría de la fiesta”. Me recuerda a un amigo que incluso cuando te cuenta sus dolencias, lo hace de tal manera que nos provoca a ambos la risa, dando pie al chiste y a tener una mirada ligera sin dramatismos ni victimismos de lo que nos sucede de la vida. En este sentido esta fuerza arquetípica puede surgir en cada uno de nosotros en situaciones dolorosas o difíciles como algo que nos recuerda lo irónico o lo transcendente de la situación y surgir una sonrisa. Nos conecta con lo absurdo de las situaciones o de nuestras actitudes y nos invita a una respuesta diferente que aparentemente es también absurda, pero que nos ayuda a salir de conductas limitantes y nos da una sensación de libertad y ligereza. Son estas acciones las que nos vuelven a recordar la espontaneidad que tuvimos en la infancia.

Cuando a este arquetipo le falta sabiduría es fácil que afloren comportamientos hedonistas que le llevan a la vagancia y la búsqueda de placeres. Vivir para el placer perdiendo así el placer de vivir. La avidez por el placer es su mayor fragilidad, ya que le lleva a la glotonería o actitudes libidinosas, y adicciones como el alcohol, la cocaína. 

Las personas bajo la sombra de este arquetipo generan mucha tensión interna porque evitan conectar con los aspectos dolorosos y asumir las responsabilidades. Para ello, se las ingenian para eludir los obstáculos, embaucando a otras personas.

Estos son los 12 arquetipos que, como fuerzas latentes, configuran lo que metafóricamente podemos llamar el viaje del héroe interior. El viaje es nuestra vida. Somos los héroes de nuestro día a día y según la etapa o circunstancia aflora por un tiempo una de estas fuerzas arquetípicas con sus virtudes y sus sombras.

A modo de Resumen

Los arquetipos construyen territorios de conciencia. Son fuerzas que surgen del ego para ir hacia el Ser. Procesos de aprendizaje vitales en relación con uno mismo y con los demás. Estos territorios están formados por parejas que se complementan y que cada uno tiene un movimiento de exteriorización y otro de interiorización. 

Durante el viaje aparecen también crisis de crecimiento.

InocenteHuérfano
Juntos construyen el territorio de la seguridad.

BuscadorAmante
Construyen el territorio de la identidad, de la autoafirmación. La crisis de identidad: ¿quién soy? Fricción con los límites y los deseos.

GuerreroBienhechor
Juntos construyen el territorio de la responsabilidad. La capacidad de responder.

CreadorDestructor
Generan una identidad más profunda, la autenticidad. Crisis de vocación y mi lugar en la sociedad. Fricción entre la obligación y la devoción.

GobernanteMago
Es el territorio del poder, un orden exterior e interior. 

Sabio – Bufón 
Generan el territorio de la libertad. Crisis de sentido: ¿todo esto para qué?  Fricción entre el alma y la personalidad.